sábado, 16 de julio de 2011

Despacio


 
No admiro la velocidad, por su impaciencia.
Siempre vamos de un espacio a otro, de un tiempo a otro; no disfrutamos del momento presente y nos agobiamos con querer abarcar más allá de nuestras posibilidades, con controlar no sólo el presente sino también el futuro. Pero el futuro es incierto y, a pesar de que sigamos nuestros propios pasos marcados, nadie nos asegura que no vayamos a perdernos por los intrincados caminos del destino. Además intentamos reconstruir una y otra vez el pasado intentando suplir las contradicciones que no tienen cabida en nuestra conciencia por explicaciones lógicas y medianamente objetivas pero totalmente artificiales; cuando el pasado sólo sirve para aprender y tal vez para almacenar algún recuerdo agradable.


~El mundo siempre tiene prisa, yo quiero ir despacio

domingo, 10 de julio de 2011

Une nuit si longue


Elle est couchée sur son lit. Elle ne s’est pas déshabillée, elle frissonne. Elle atend que se calment les battements de son coeur. Elle atend que s’apaise cette doleur secrète. Ne pas penser à ce que s’est passé. Ne pas laisser monter les images de cauchemar. Se concentrer sur sa respiration, remplir lentement ses poumons de l’air froid de la nuit. Demain, il sera temps de réfléchir à ce qu’il convient de faire. Pour l’instant, elle est chez elle, en sécurité. Elle inspire longuement, ferme les yeux un instant, pour les ouvrir aussitôt. N’est-ce pas une voiture qui vient de ralentir, en bas, dans la rue calme ? Elle s’est à demi rédressée, dans un élan de panique. Mais non ! Ils ne peuvent pas l’avoir trouvée, si vite ! Ils n’ont pas dû s’apercevoir de sa disparition avant la fin de l’après-midi. Et Véra n’a sûrement pas révélé son adresse. À moins que...
Cette nuit, elle n’attend personne. Elle ne veut voir personne... C’est juste pour se signifier à elle-même qu’elle est toujours vivante. Elle est seule, elle ne peut compter que sur elle-même. Comme un animal pris au piège, elle se sent tétanisée, incapable de penser, d’agir.

sábado, 2 de julio de 2011

La ley del mar




El mar nunca te deja hacer las cosas como las habías previsto; te exige flexibilidad.
El mar no es para aquellos que tienen prisa, ni para los que tienen una fecha fija de llegada. No es para aquellos que tienen los planes muy definidos y no están dispuestos a cambiarlos.
El mar es para los que marcan una dirección, un rumbo, y se dejan ir... Se dejan ir guiados por los acontecimientos que van surgiendo durante la travesía, confiando en sus recursos personales para manejar eficazmente cada situación.
Es la ley del mar: tú puedes tener tus planes, pero tienes que adaptarte a lo que encuentras en cada momento.

sábado, 25 de junio de 2011

Escenarios de confusión y claridad

Las líneas plagiadas y las promesas de felicidad; las descripciones ficticias de la tarde perfecta, del sol que no molestaba, de la luna que no vigilaba, de las rosas que nunca existieron, de los besos comprados....Esas malditas líneas plagiadas… Y más tarde vendrían las actuaciones, en un maldito y perfecto teatro de guiones improvisados.
Con la misma escena repitiéndose noche tras noche, mientras me hacía cada vez más amiga de las falsas ilusiones que se proyectaban en un fondo de silencio. Perdiendo todo dominio de mí misma. Sumergiéndome en mi realidad, tan lejana del mundo exterior…Y conociendo una parte de mí tan fácilmente manipulable… y cuyo único cometido era aliviar la soledad que hacía estragos en mi piel. Y esa parte iba siempre acompañada de la parte animal, la que se guiaba por las más bajas pasiones. Esa parte irracional.
Y las mismas imágenes danzaban día tras día en una espiral de sinsentido cuando la única solución posible no estaba alli, no estaba en esa playa sino en mi interior y lo único que tenía que hacer era escucharme por una vez, escuchar lo que verdaderamente necesitaba.
Al fin y al cabo, no podemos elegir las emociones, pero tenemos la capacidad de gestionarlas.

viernes, 17 de junio de 2011

Risas inertes



El tren siempre va lleno.
Lleno de gente, de palabras. Murmullos que no dicen nada y a la vez lo dicen todo. Gente que entra y sale. Gente que va y viene. ¿Cuántos? Cientos, miles... ¿qué más da? Siempre va lleno.
Y yo me siento a mirar por la ventana. Pero nunca hay nada. Campo, campo y más campo. Y luego...algún túnel si acaso.
Gente de pie que molesta, empuja y no calla. Niños que lloran, madres que les gritan. Murmullos como telón de fondo. Cansancio. Pesadez.
Es extraño sentirse tan sola cuando hay tanta gente.



Próxima parada: Yo
Hora de bajar.
Sonrisas ficticias. Malos cuentos. Cuentos inacabados.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Vencer el miedo es ganar libertad



No quiero ser siempre una náufraga surcando mares de dolor en un bote de madera destrozado por el fatídico temporal intermitente.
~Quiero desprenderme del vicio de los pensamientos insanos, de las deformaciones ficticias de lo real, del miedo por el miedo, de la autocompasión.
~Quiero navegar disfrutando de la travesía, de los matices azules nítidos del cielo, de la brisa limpia y nueva, de la relajada y cómoda soledad de las marineras; de la libertad que da la  mar cuando en el horizonte aún hay faros de esperanza.

viernes, 15 de abril de 2011

Exilio urbano

Caminante sin rumbo por la ciudad que se dispone a ir allá a donde le lleven sus pasos. No importa el destino, sólo el trayecto. Sigue caminando, intentando contemplar el paisaje como si nunca antes hubiera andado por aquellas calles; se fija en cada detalle que ve intentando evadirse de los pensamientos que perturban su paz y le atormentan. Intenta crear ilusiones de la nada, con cada paso, con cada mirada o palabra que pronuncia para sí mismo intentando archivar los recuerdos de un "maravilloso viaje". 
Pero, de repente, a mitad de la madrugada, se da cuenta de que no hay nada más que soledad; de que se encuentra solo en medio de aquel barullo de personas que, como él, van y vienen, se mueven de un lado a otro sin pararse a pensar en aquel a quien tienen al lado. Sé da cuenta de que no quiere ser como ellos, de que no quiere ser un mero espectador del mundo que le rodea, quiere participar de él, mezclarse con la gente, crear vida en vez de ilusiones. Vivir en vez de sobrevivir.

Y tan sólo unos instantes después, las palabras de decadencia:  


Viví, sufrí y amé, vale y ¿ahora qué?

¿Cómo se soluciona esto?