viernes, 15 de abril de 2011

Exilio urbano

Caminante sin rumbo por la ciudad que se dispone a ir allá a donde le lleven sus pasos. No importa el destino, sólo el trayecto. Sigue caminando, intentando contemplar el paisaje como si nunca antes hubiera andado por aquellas calles; se fija en cada detalle que ve intentando evadirse de los pensamientos que perturban su paz y le atormentan. Intenta crear ilusiones de la nada, con cada paso, con cada mirada o palabra que pronuncia para sí mismo intentando archivar los recuerdos de un "maravilloso viaje". 
Pero, de repente, a mitad de la madrugada, se da cuenta de que no hay nada más que soledad; de que se encuentra solo en medio de aquel barullo de personas que, como él, van y vienen, se mueven de un lado a otro sin pararse a pensar en aquel a quien tienen al lado. Sé da cuenta de que no quiere ser como ellos, de que no quiere ser un mero espectador del mundo que le rodea, quiere participar de él, mezclarse con la gente, crear vida en vez de ilusiones. Vivir en vez de sobrevivir.

Y tan sólo unos instantes después, las palabras de decadencia:  


Viví, sufrí y amé, vale y ¿ahora qué?

¿Cómo se soluciona esto?

viernes, 25 de marzo de 2011

Si se me permite...

Necesito estar en movimiento, ahora que te vuelvo a ver lejos de mí...pero no queda ningún bar abierto

y yo me veo casi igual que ahora que no tengo nada, salvo la certeza del dolor...

y aún persiste en mí el deseo insano, nadie llega tan lejos si no es para seguir...

Me enfrento a un nuevo desatino,como siempre culparé al destino porque de otro modo, dime, cómo sino lo podría afrontar.

Tengo un ambicioso plan, consiste en sobrevivir

domingo, 6 de marzo de 2011

Inspiración




Como el pincel que baila a su aire por el lienzo en blanco...como la nueva figura que espera unas manos que la dibujen...como aquel que dice "esperar merece la pena".
Y los colores chocan unos contra otros como las suaves notas al piano que se siguen compás trás compás para formar la melodía perfecta. Líneas de lápiz que se unen unas con otras, como si de casualidad se tratara, y solas van dibujando las formas que crean la figura ideal.


Inspiración

miércoles, 2 de febrero de 2011

Sonrisas artificiales




Dijo que ella se había marchado, sin explicacíones, sin un adiós. Fue entonces cuando confesó que aquel dolor le resultaba insoportable, que el mundo se le venía encima, exactamente lo mismo que estaba sintiendo yo en aquel momento. Esperaba que, a continuación, dijera que tenía un plan B o un as guardado bajo la manga, cualquier truco, que sabía cómo salir ileso de aquello; cualquier cosa que también pudiese utilizar yo, pero no. En vez de eso, forzó una sonrisa e ,inmediatamente después, dijo que tenía que marcharse.
Tal vez pensó que ya nos había contado demasiado o quizás temía importunar. Sea como fuere, guardó la fotografía de aquella chica y con paso firme continuó su camino.


Sigue amaneciendo cada día e incluso sigue habiendo puestas de sol. Continúan las sopresas, los paseos a la orilla del mar, las noches de luna llena. El viento sigue siendo libre, continúa soplando a su antojo.

"Y, a pesar de que me parezca hasta mentira, puede que la vida siga..."

sábado, 1 de enero de 2011

FELIZ 2011!!




En breves momentos escribiré mi lista de buenos propósitos y el primero de ellos será "Darle una patada al miedo". Este año me veo obligada a omitir algunos que el año pasado estaban y que cumplí sin ningún esfuerzo... Aún así, sé que este año será especial :)
Soy una pequeña saltamontes...estaré bien y todo irá bien.

He aprendido muchísimo durante el 2010 (no sólo en la universidad) y espero aprender mucho más en este año que empieza, para que mi lista de buenos propósitos sea más corta cada año porque muchos de ellos formaran parte de mí y no hará falta escribirlos.

En fin, camaradas, feliz 2011 a todos y todas y brindemos por... por la alegría! ^^

viernes, 3 de diciembre de 2010

Humo y vodka





Es domingo por la tarde y fuera está lloviendo. Con mi cámara en las manos, espero tu sonrisa para inmortalizarla, pero tú no me miras. No quieres sonreír para mí. No me miras y me duele.
Hace frío. Me gustaría que me abrazaras ahora, y aunque estás a escasos centímetros de mi piel, te muestras tan distante...
Me haces sentir que no valgo nada, pero después recuerdo tus palabras de meses atrás y sonrío. Imagino que las pronuncias en voz alta y siento un cosquilleo en el estómago. Imagino tus caricias, tus besos, tus abrazos, y vuelvo a sonreír. Espero que me cantes al oído nuestra canción, como aquella vez, ¿te acuerdas? Pero no lo haces. No me miras. No quieres sonreír para mí. No me miras y me duele.

Te quiero y pienso que con eso es suficiente.
Te quiero e imagino que me quieres. Pero no puedo mirar en tu interior. No sé lo que piensas, ni sé lo que sientes. Si me dejaras al menos coger tus manos...pero te apartas de mí.
De repente me miras y me echas en cara lo fría que soy y me confiesas lo insignificante que soy para ti.
Y es en ese preciso momento cuando empiezo a sentir indignación, repulsión, desazón. Y empiezo a odiarte tanto... Y sólo quiero marcharme, alejarme de ti.



Minutos después me encuentro andando deprisa y sin mirar atrás.
Y de repente, estoy en el mismo bar con los tipos de siempre. Las ideas se repiten y, acorde tras acorde, segundo tras segundo, todo parece más exiguo.

Y en los rincones de siempre, un pintor, dos poetas, una dama de rojo, tres hombres jugando a las cartas, un hombre con un sombrero y...humo de pipa. Libros en blanco esperando ser escritos y partituras vacías que alguien intenta rellenar sin armonía,sin ritmo.

El hombre del sombrero intenta escribir algo en su cuaderno. De repente arranca una hoja, la arruga y la tira al suelo. Repite lo mismo tres veces más. Cada vez parece más frustrado. Pide un vodka. Se lo acaba. Pide otro. Se lo acaba.
Se acerca la dama de rojo, le susurra algo al oído, el hombre se levanta y ambos salen del bar dejando el cuaderno en la mesa.
Me acerco al cuaderno. Y al ojear las páginas me sorprende que no haya nada escrito.
Con la pluma que hay en la mesa, intento escribir un poema, y verso tras verso, cada uno es más absurdo que el anterior. Yo también pido un vodka. Arranco la página y empiezo de nuevo. Otro vodka más y me rindo.
Enciendo un cigarro.

Un tipo al que nunca antes había visto viene hacia mí y deja una nota sobre la mesa:

"¿Dónde están las musas cuando las necesitamos?"

-Espera

Se vuelve. Me guiña el ojo. Y se va sin decir nada.
Salgo a la puerta y miro calle abajo buscando al extraño, pero no consigo verle.

Vuelve la dama de rojo, con los zapatos de tacón en la mano y el maquillaje corrido. Viene sola.
No lo dudo. Me acerco.

-¿Posaría usted para mí?

martes, 16 de noviembre de 2010

Belladona

Desde hace ya dos años, en las calurosas noches de verano, nunca duermo en casa. No os dais cuenta y cuando dormís, yo me escabullo entre las oscuras calles de esta tediosa ciudad hasta llegar al mismo sitio de siempre. Ellos se ocultan entre los callejones del casco antiguo. Yo me escondo y los contemplo en silencio.
Sus danzas incesantes los mueven al ritmo de la sutil música que ondea en el aire cual bandera que reclama independencia. Sus dulces rostros, su pálida piel, sus extraños ojos, sus miradas lascivas...
Se refugian en la danza, pero también en la poesía. La danza complace a sus cuerpos y la poesía a sus mentes.
Espíritus se elevan en tal magnífica velada.
Ellos alzan sus cervezas y brindan. Ellas se contentan con belladona. Luego todo cambia. Se acaba la calma. Entran en un estado de embriaguez que les hace salir de sí mismos....
Después, los aparecidos apagan las velas con un sutil soplido mientras los demás seres se desvanecen hasta desaparecer por completo.